Fuimos a celebrar el cumpleaños de un amigo y nos dieron uno de los reservados ya que éramos un grupo de 18 personas. Al inicio todo muy bien hasta que entró la dueña muy molesta porque habíamos organizado las mesas para estar más cómodos. Entiendo que hay normas que los restaurantes deben seguir para evitar ser amonestados por las autoridades, pero la forma tan grosera como se dirigió a nosotros fue muy lamentable. De hecho mi puntuación no es más baja gracias al mesero que nos atendió, del cual lastimosamente no pude captar su nombre. La comida muy básica. Tenía años de no ir, pero las veces que iba siempre pedí pizza, que es su especialidad, pero está vez decidí pedir una lasagna de carne que estuvo pequeña, simple y bañada en salsa roja, de hecho no parecía lasagna. Sí me toca ir de nuevo me iré a lo seguro y pediré una pizza, pero no se si regrese por voluntad propia.
