Mesa para nueve, sin reservar, nos atendieron muy bien y no esperamos mucho. Mientras ordenamos, el pan fue la estrella del momento, dos de nosotros seguimos el consejo del salonero de probar el pescado del dia y los demás distintos cortes de carne. Todo fue muy ameno, sabroso y cordial. Se notan los años de gran trabajo en la estructura del local, pero no es una critica es una gran característica.... mucho merito.
