El lugar es sencillo pero acogedor, las mesas que están afuera están a distancia de la vía principal por ende no sientes el smog ni el ruido de los autos. probé el “raspao de rosas” , te remonta al raspao’ de tu niñez, muy rico, sin necesidad de endulzarlo porque contiene bastante azúcar. La crema de tomate espectacular, se sentían frescos los ingredientes. El chai no me agradó mucho, para mi gusto lo prefiero más “spicy” me gusta sentir las especias. Volveré para probar más del menú.


