Un restaurante -de la época de mi papá y donde otrora las televisoras entrevistaban políticos- que supo adaptarse al tiempo y a la demanda y necesidades de su clientela, cada vez más joven y familiar. Un restaurante nuevamente 24 horas con un tremendo menú, comenzando por los súper desayunos que ofrecen. El ambiente es agradable. La atención de los meseros puede mejorar en cuanto a la cordialidad y la rapidez para tomar el pedido. Por todo lo demás, full recomendado!!!




