Mi prima tenía meses diciendo que fuéramos a este lugar. Verdaderamente entiendo cómo llegó a ser uno de los mejores restaurantes de Panamá y la región. La palabra "fusión" le viene excelente. Probar su comida es como probar la panameñidad, como si pudieras comerte el himno. Pedimos de entrada un salmón exquisito, como plato fuerte, pasta con lengua y wanton, delicioso, el pollo frito sobresaliente y de postre un refrescante raspa'o. El lugar es muy acogedor y de una estética muy de casco. Fuimos un martes por la tarde y el lugar estaba muy concurrido.
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