Ya había ido en otras dos ocasiones y, aunque me había gustado, no me cautivó como esta vez. El ambiente en la terraza no pudo ser mejor, acompañaba música en vivo muy adecuada a las velas en las mesas y la tranquilidad en esa calle. El servicio también excelente, muy atentos a las variaciones que les pedíamos en algunos platós. Recomiendo las croquetas de jamó, el chorizo a la sidra y el Arzuaga Crianza, siempre espectacular! Un lugar excelente para disfrutar con amigos o pareja.
