Es siempre un verdadero placer regresar a Santa Rita. Somos conquistados de inmediato con la amabilidad con la cual somos recibidos por los anfitriones. El ambiente estaba fantástico, haciéndonos olvidar por un par de horas el tema de la pandemia. Restaurante lleno de gente bonita y música en vivo con un cantante espectacular. Cenamos en la terraza con una temperatura impecable. Y qué decir de la comida? Wow… ese Tataky de atún blanco en cama de risotto de hongos estaba a otro nivel. Para terminar, un crumble helado de maravilla. Todo muy bien regado con un malbec argentino. Seguro volveremos pronto. Muchas gracias Geraldina & Nino!
