Fuimos el Día del Padre, el restaurante estaba lleno, sin embargo tienen muy buena coordinación y rápidamente pudieron ubicarnos en una mesa. El volumen de la música estaba muy alto para nuestro gusto. La atención del mesero fue bastante regular, nada extraordinario. Pedimos alitas como entrada, estaban buenas. Como plato principal pedimos una parrillada de mar, que se supone sería suficiente para tres personas. Para nada! Y todo estaba malo. Las margaritas también bastante malucas. En fin, buen ambiente, en realidad es más para ir a tomar tragos con amigos.
