El lugar es demasiado hermoso, waaao. Tiene estacionamientos disponibles (y eso que fui en el día del padre en la tarde), la terraza es divina, súper fresca, tenia el techo por las lluvias del día, mas al finalizar la tarde retrajeron el mismo y se observan los árbones enormes y frondosos, con unas luces que adornan el lugar. El área dentro es divina, todo te transporta a la bella Grecia. El menú es hiper extenso, hay de todo, el precio es acorde a comida y porción. El tzatziki es el mejor de la ciudad, sin duda. De entrada pedimos el feta con miel, es un espectaculo. Pedimos bandejas de carnes escogidas por la casa para compartir, papas al furno y berenjenas. Todo bello y muy rico, el servicio es buenísimo, la jóven muy amable y dispuesta con buenas recomendaciones (habían tantas opciones que nos demoramos en pedir). Volvería mil veces! es un pedacito de cielo. Lo único malo es que en la terraza al aire libre habían un par de moscas ☹️ asumo que tenían alguna basura por sacar o simplemente por la lluvía o no sé.




