El lugar está bastante escondido, necesita un letrero más grande y para entrar solo tienes la opción de subir escaleras que pueden ser un problema para personas con movilidad reducida o en sillas de ruedas. Aparte de esto, el lugar es excelente, tiene un genuino ambiente texano y la comida está muy rica. Su brisket casi se te derrite al morderlo. Espero volver pronto.
