Un lugar al aire libre, con una vista al mar, ambiente acogedor. La comida deliciosa y no demoran mucho a pesar de que el lugar estaba lleno. Les recomiendo las almejas al ajillo, riquisimas. Comimos linguini con langostinos, espectacular y el salmón a la crema delicioso. No dejen de pedir el volcán de chocolate como postre, para chuparse los dedos. Los jueves y viernes hay música en vivo y cantó un muchacho con una voz muy linda. Super recomendado




