Las entradas (Camarones al ajillo, pulpo a la brasa y pizza margarita) estuvieron maravillosas, el pan es muy rico y te lo entregan recién horneado. En esta ocasión los platos principales no estuvieron tan buenos como en otras ocasiones. El risotto de espárragos y queso estaba insípido totalmente, la pasta corta con salmón era una pasta con una salsa de sabor a salmón ahumado que estaba tan fuerte que no podías identificar el salmón por ningún lado. La lasaña, fetucchine strega y salmón a la brasa con vegetales estaban magníficos. Nos quedamos con la impresión de que fueron 2 cocineros distintos. El ambiente es muy agradable, aunque esta vez como que tenían el AC apagado o dañado porque hacia demasiado calor, cosa que mejoro al final de la velada ya que minutos antes de irnos empezó a refrescar y pudimos tomar el café ( bastante bueno) con bastante gusto. El servicio es impecable, los chicos y chicas que ahí trabajan están muy pendientes de que nada te falte y son muy acertados a la hora de recomendar los platos. Una vez mas me voy a medias tintas de este restaurant ya que como en otras ocasiones hay platos que no están al nivel esperado y sin embargo otros están muy por encima del nivel esperado.
