Este lugar tiene su mística desde que lo visité la 1ra vez en su anterior local (que queda cerca del actual). En esta ocasión fui con mi familia a almorzar, y ordenamos de entrada unas alitas picantes, y luego de plato fuerte ordenamos pollo con cous cous, filete de corvina y una hamburguesa (no recuerdo los nombres exactos de los platos). Todo estuvo delicioso y los precios se sustentan en el sabor y la calidad de la comida que sirven. El servicio fue excelente: contar con valet parking en una zona como Calle Uruguay, donde los estacionamientos escasean, tiene mérito. Dentro del local, te recibe un host que te lleva a tu mesa y la atención de los meseros es excelente, además de los tiempos de servicio que son bastante buenos también. El ambiente es bastante cálido, a pesar de tener el look de tienda o mercadito. El ambiente para comer es muy elegante y te da la sensación de estar abstraído de ese mercadito, para colocarte en un ambiente de altura. ¡Recomendable!



