Desde la locación que invita a la intimidad se disfruta de una atención atenta y bien versada en todas las delicias y detalles de cada plato que ofrecen. El menú griego/mediterráneo es distinto a otras referencias locales no solo en calidad, gusto y variedad sino también previo, siendo Meze más costoso sin que en este caso le quite mérito a la experiencia. La sangría es de las mejores que he probado y cuquier plato con cordero es un must. El queso frito no puede faltar de entrada y los camarones en aceite de kalamatas es de los mejores abrebocas, punto. Recomendado sin peros ni advertencias.. Bueno, una sola advertencia: es adictivo.
