La atención fue excelente, muy servicial y atentos a detalles. La comida fue excelente, de entrada patacones Morgan fue una delicia. El plató fuerte fue el róbalo crocante con mariscos en salsa curry y coco...una verdadera delicia, más con un toque de picante casero. Postre fue un cheesecake de fresa, tan rico cómo los que hemos comido en New York. Todo el tiempo guardaron la distancia social y bioseguridad.

