FUY con mi esposa a comer en este nuevo restaurante italiano, el ambiente muy amplio , una terraza maravillosa la atención es verdaderamente italiana el mismo chef que sale a las mesas y pregunta cono va la cena te ofrece el limoncello , un gerente de sala muy elegante y amable y es también el sommelier de la casa , todos los meseros muy ama les , probamos una piza con burrata de entrada y estaba espectacular, de plato yo pedí uno fettuccine con langosta y me trajeron una porción grandiosa con una langosta de minimo dos libras mi esposa pidió un pingüino con mariscos y estaba a otro nivel , se siente la frescura de los mariscos .. sabia a mar un tiramisú clásico delicioso y un limoncello para cerrar la velada .. una experiencia para repetir .. súper recomendado..
