Deliciosos sandwiches y papitas fritas, en especial el Cubano, pero también Club y otros clásicos. El pancito es delicioso. Los jugos naturales en mi opinión demasiado azucarados y el café ok. El servicio deja un poco que desear, mucho personal pero muy distraído. El ambiente, como retro style en general, pero tiene su encanto. No son pet friendly, ni en la terraza, creo que podrían ser más flexibles en ese aspecto, más si la terraza está vacía.
