El local es acogedor y la terraza super cool, especialmente a la noche. Tenian un musico en vivo (saxo) que llenaba el ambiente y la verdad tocaba muy bien. La comida estubo buena: pedimos paella, ceviche frito (recomendado) y garbanzos refritos (tambien muy ricos). De postre fuimos por la catalana y la panacotta de maracuya, ambos muy ricos. La unica pega que diria es que prestan mas atencion a las mesas de terraza porque esta mas lleno alli creo que las de dentro. No fue un servicio malo pero tuvimos que preguntar por agua y servilletas para nosotros.



