La comida en este restaurante es deliciosa. Se me hace agua la boca de solo pensar en un buen filete de res 3/4. El pan recién hecho se deshace en tu boca. De lo demás, ni hablar... no hay palabras. El servicio es excelente. Atentos, agradables, conversadores... te sientes bien atendida y con ganas de regresar. El ambiente y el decorado te transporta a un rancho típico de Argentina con todas sus tablas, pieles y herraduras. Amplio, limpio, cómodo... lástima que no tiene mucho estacionamiento, pero vale la pena ir.
