Lindo lugar. Tragos buenos. Comida para no volver. No se si tuve la mala suerte de escoger mal pero 2 entradas (crocantes de ropa vieja y unos patacones con algo) y un plato fuerte (crunchy de pollo) sabían y se veían todos iguales, con unas montañitas cubiertas por una salsa color blanco y otra color remolacha claro, debajo de lo cual había mezclado algo de carne o pollo desmechado revuelto con un poco de tomate y cebolla. El sabor pasable era demasiado parecido en los tres casos. El picante que pedimos y tardó en llegar era algo como cholla diluida. No es un lugar para ir a comer comida mexicana (y no se si de otra clase). Está decorado con esmero y buena producción, los cocteles buenos y bien presentados. Pedi una negra modelo michelada cubana y aunque me llevaron una modelo regular estaba bien preparada.
