El día domingo decidimos conocer esta linda esquina en el Casco Antiguo, con grandes expectativas y mucha hambre. Al final tenemos un animo triste y decepcionado. El restaurante tiene sus pro y contra. Pro: localización sales de lo habitual con clima fresco. Contra: El servicio. La atención es mala, pésima y horrible, como si no quisieran estar ahí. La hamburguesa cruda y la paella salada. No sirven agua y básicamente los meseros hablan mas entre ellos que con los clientes. Resumen, si quieren probarlo pueden pero no vayan con grandes expectativas. PD: las bebidas son ricas. (jugo de piña y mojitos).
