Excelente restaurante, con valet parking gratuito. Desde que te bajas del carro la atención es maravillosa. La experiencia más autóctona es sentarse en el piso; nos sentíamos sultanes y sultanas. La mesa libanesa deliciosa y sustanciosa. El show de bailarinas espectacular; el dj canta en vivo y musica pegajosa que te hace bailar. Meseros muy atentos.
