Rica la comida, buen servicio. La cerveza artesanal muy rica, probé la cerveza “Mamá yo quiero” y me encantó. El ambiente regular, muy buena música, pero un poco alta para mi gusto y el baño tiene un piso de acero que hace que siempre esté mojado y de mal aspecto. Pero dentro de todo, se pasa chévere con amigos.
