Hacia rato que no íbamos. El espacio se ve renovado, organizado y de ambiente cool. Los platos considerablemente mejores que en la última visita (en ese momento la calle todavía estaba mega destruida) En esta vuelta La entraña estaba deliciosa y el dip de alcachofa también. Mi única reserva es que la carta de vinos en la pared está desacrualizada y ya no manejan algunos vinos que en el pasado eran un highlight a la hora de comer ahí. El tres leches que pedí de baileys (normalmente tres leches es mi postre favorito), dejaba bastante que desear. Seco y sin nada especial. Para la próxima omito postre estando ahí. Más allá de eso, la atención y el ambiente ameritan la visita.


