La atención es un poco lenta, pero por lo menos hay amabilidad. El lugar es bonito y cómodo. La comida: yo pedí el kebab de carne, que vino con un arroz levemente dulce y una ensalada de tomate y pepino refrescante. La carne estaba deliciosa y suave, y la porción es bastante grande. Mi compañero pidió un salmón sobre hummus, que estaba delicioso, pero que venía con una ensalada que nunca llegamos a probar porque nunca llegó a la mesa. Muy mal! La limonada libanesa es deliciosa y no excesivamente dulce como en otros restaurantes. Conclusión: una buena opción para un almuerzo los domingos.
