El lugar es divino y la comida excelente. El único inconveniente, además del frío que hacía por el aire acondicionado, fue que el tamaño de los platos era imprevisible; o demasiado pequeño (en su mayoría) o demasiado grande. Pedimos el pulpo, que fue una verdadera delicia, pero eran solo dos tentáculos; ni para una persona.

