Este sitio tradicional se distingue por tener uno emparedados muy ricos y un pan de la casa delicioso. Es un restaurante donde no hay mayor protocolo en el servicio de comida pero todo lo que hacen sigue teniendo el mismo sabor rico de siempre. Me sorprendió que éramos un grupo de 11 personas y la salonera de nombre Fátima tomó todo el pedido sin usar lápiz ni papel y no hubo ninguna equivocación. Nos atendió muy bien! Es un lugar donde siempre hallarás algo diferente que elegir porque tiene un menú amplio y variado.




