Menú corto pero variado. Precios algo altos. Pedí un plato de filete de pescado apanado y frito, se llama algo "Chimbombó", acompañado de arroz con frijoles, ensaladita de hojas y plátano en tentación. Lo único realmente impresionante fue el plátano: su caramelo tenía sabor de huevito de leche chiricano! El pescado bah y el arroz bah, nada del otro mundo. El local tenía una mesa con 3 madames muy ensimismadas en su charla, y sus 2 terremotos hijos corriendo por todo el local, tumbando los artículos del bazar, y NADIE del negocio fue capaz de pedirles a las señoras madres, algo de disciplina. Triste pagar tan caro por una comida y tener que comérsela apurado para salir huyendo del local, por la falta de tranquilidad.
