Fuimos por el cumpleaños de mi mama y caímos en cuenta que su menú había cambiado un poco, le agregaron nuevos platos. Optamos por pedir unas papitas rebozadas con camarones como entrada, de plato fuerte los camarones tepanyaki sobre pesto verde de pepita de marañon, pollo a la milanesa acompañado de una ensalada (la vinagreta estaba deliciosa) y un carpaccio de filete tradicional (tenia una salsita verde que le daba un twist muy rico). El restaurante no estaba lleno, la atencion fue buena. Creo que regreso pero para probar las pizzas.
