Mi experiencia ayer en Santa Rita fue extremadamente grata. Empezando con el recibimiento de parte de Gerald; esposa del dueño. El local muy acogedor, sin llegar a ser pretencioso y los precios acordes a un lugar de su categoría. Mis 2 acompañantes y yo optamos por ordenar tapas y compartir. Patatas Bravas, Tuna Tataky y Calamares junto con un Albariño Martin Codax cuya temperatura era perfecta. Los meseros muy serviciales y atentos aunque por un momento tuve que pasar varios minutos con la mano alzada para llamar su atención, pero Gerald llegó al rescate y todo bien. En resumen muy recomendado e indiscutiblemente que regresaré.


