Ahora se mudaron al frente, en Plaza Mirage. Comparado al ambiente de la antigua inmaculada, está mejor, aunque sigue haciéndole falta un poco más de decoración y más aprovechamiento de la temática de los 60s. Concuerdo en que es hora de agrandar las proporciones, muy pequeñas comparado a todos los restaurantes y el precio incongruente de estos, para eso mejor ir a comer solo postre ¡Los cuales están perfectos!. El servicio ha mejorado.

