En medio de una calle casi inaccesible pero el restaurante cuenta con Valet Parking está este magnífico restaurante de comida libanesa. Muy bien ambientado, decorado, amplio y con magnífica atención. Pedimos entradas mixtas con humus y berenjenas en vinagreta y uno de mis compañeros pidió el pollo al carbón, que estuvo delicioso (yo me comí una parte), yo pedí el Kebab que estuvo muy sabroso, con arroz y mi otro compañero un shawarma. No se desanimen por el desastre del área y la falta de estacionamiento porque el restaurante tiene todo previsto. Hay un área afuera para fumadores y se ve agradable. Una grata sorpresa en un espacio que en un tiempo era lugar fijo para ir a restaurantes pero gracias a la mentada remodelación que le hicieron ha ahuyentado clientes.
