Impecable como siempre. La tartine de boeuf está a otro nivel; al igual que la paletilla de cordero. Pero son sus patos los que se llevan el premio; tanto el rollo como el pato confitado en salsa de frutos rojos. La carne se cae sola de los huesos, y esto también aplica con el cordero. Sus bebidas frías y tes calientes son completamente naturales. La atención es rápida; muy amable y personalizada. Postres y panes deliciosos, y el ambiente es tan francés como se puede lograr en un pasillo de mall. Una joya por la cual vale la pena pagar.




