Teníamos muchos años de no volver a Masala y waooo este pequeño restaurante te transporta y permite disfrutar de los placeres de la India. Encantados con el servicio, recomendamos el Thali y si eres alérgico a los mariscos como yo, la dueña nos ofreció cambiar los langostinos por pollo en almendra. Todo muy delicioso.


