Visitamos en hora de almuerzo, las instalaciones son nuevas, y la comida estuvo exquisita acompañada del amable servicio de Bernardino. Iniciamos con una entrada de arañitas, cervezas heladas y unas sugerencias de ron abuelo XII. Continuamos con un rib-eye acompañado de papa asada, carpaccio de res, aguacate a la parrilla, vacío, cuadril, todo excelente. Para finalizar un lemon pie, tres leches, carajillos y café. Volveremos!




