No había conocido este lugar, hasta que un gringo me insistió en ir y gracias al cielo que acepte, la comida es muy buena al igual que el servicio, las tapas tienen la ventaja de hacer un tour de sabores. El ambiente es bastante ruidoso por lo que conversar se torna muy difícil, si el plan es comer y beber bien, con más lenguaje corporal que verbal, este es el sitio
