Me encantó este restaurante de principio a fin, muy buena atención, comida y ambiente. De entrada pedimos tacos de salmón y KFC (es coliflor!) y estoy que quiero regresar ya a comer más. En el plato fuerte nos fuimos por las ribs, yo pedí media porción y quede súper llena. El postre fue felicidad pura, un pie de manzana que lucia diferente, pero en sabor, el tradicional que recuerdo de chica. La carta de vinos bien variada y los cócteles riquísimos. Muyyyyy recomendado! Casi lo olvidaba, los sides fueron: papitas con queso feta y vegetales 🥬 omgggggggg



