Me desbordaría en halagos con respecto a esta pastelería: ingredientes de calidad, frescos, todo bien decorado, la ubicación en Obarrio es muy segura y hay valet parking pero lo mejor de todo es sin lugar a dudas, el trato amable y cordial de las señoritas que brindan el servicio y la cordialidad de un joven de tez blanca que creo es el encargado. Es la segunda vez que voy y cada vez hay una sorpresa nueva, una sonrisa cálida y sincera y el interés por orientarte sobre los ingredientes de cada dulce... la tarta de fresas es algo de otro mundo y el red velvet es de “otra galaxia”. Cada dólar que gastó en dicha pastelería, me es compensado en sabor, amabilidad y un sitio muy seguro y acogedor.



