El local es muy bonito, con un ambiente genial, situado en casco viejo. Sin embargo nuestra experiencia fue bastante mala. La comida es bastante cara y el camarero tardó muchísimo en servirnos cada cosa que pedimos. Al terminar no se podía pagar con tarjeta y tampoco tenían cambio para el pago de efectivo. Tardamos cerca de una hora en poder pagar la cuenta esperando a que consiguieran billetes pequeños.
