Definitivamente la experiencia depende del mesero que a uno le toque. Fui el sábado y nuevamente el lunes. El sábado el mesero se conocía a perfección los platos y sus recomendaciones fueron perfectas: croquetas, picada de carne, postre y sangria. El lunes no fue igual, el mesero no manejaba los complicados nombres griegos y no habían algunos de los platos que recordaba. No obstante la pasamos muy bien y comimos rico, el lugar espectacular, como estar en la Grecia de mamma mia!
