Fuimos un miércoles a cenar con un invitado extranjero. Las mesas del balcón nos parecieron estrechas e incómodas por la fuerte brisa veraniega. Muy amablemente nos acomodaron adentro. El menú sólo lo tienen en español. El mesero, muy amable, no se daba abasto para tomar la orden. La comida, aunque demoró unos 20-30 mn en llegar, llenó las expectativas. Ambiente agradable, bonita y audaz decoración. Sugiero reducir un poquito el volumen de la música para conversar sin esfuerzo. Buen servicio de valet parking.
