Muy malo. Servicio lento, la mesera no conocía los platos, ni los tragos. La comida fatal. De entrada pedimos unos conos de ropa vieja, la ropa vieja insípida y con una salsa de frambuesa que no combinaba del todo. Unos wantones de camaron pésimamente fritos (chorreaban aciete y para colmo no estaban crocantes). Unos taquitos de salmon, cuya tortilla se sentia vieja y el relleno de salmon poco memorable. De platos fuertes: un pulpo sobrecocinado, acompañado de un arroz con azafrán que parecía de esos de caja instantáneos. Mi amiga pidió una entraña glaseada en ron abuelo. La pidio termino 3/4, pero la mitad vino término medio y la otra mitad ‘chamuscada’. Por que la cocinan envuelta/enrrollada?! Lo único salvable, la hamburguesa, pero por el precio te comes una mejor en otro lugar. Pd: fuimos con una amiga vegetariana que no pudo comer nada, pues no tienen ningún plato vegetariano... tampoco se importaron en adaptar u ofrecerle alguna otra opción.
