El servicio siempre es super efociente, esta vez me comí una corvina St. Jackes, y fue gratificante comprobar el equilibrio exacto de ingredientes y especies, que te hacen suspirar con cada bocado Con una buena copa de vino blanco, buen ambiente, porque no? Me dí el gusto de pedir un postre de la casa, flan de oreo, SUPREMO!!!
