El lugar es precioso. Aprovecharon muy bien el espacio y el ambiente de la terraza es lindisimo. Los meseros son atentos pero están tan preocupados con el Upsell que matan un poco la experiencia. Llegamos y pedimos unos tragos para revisar el menú a los minutos nos estaban metiendo por los ojos la bandeja de “entradas frías” sin siquiera dejarnos terminar de explorar el menú. El resultado de esto fue un pulpo nada memorable. Mientras comíamos una entrada pedimos “la estrella de la casa” el cordero. Y una ensalada. Para nuestra sorpresa el cordero a los 2 minutos lo estaban sacando, al igual que toda la otra comida. Dejando en evidencia que todo lleva varias horas listo y ahí esperando a que alguien lo pida. Un local hermoso... pero con fast food griego. Dificulto volver.
