Escogimos la cafetería para desayunar. Llegamos con el programa casi de Aristóloga: probar un poco o mucho, pero de todo. No nos equivocamos! Las empanadas frescas, sin mucha masa, con relleno delicioso. Los emparedados calientes, de muy buen tamaño, resultaron deliciosos: el pan de muy buena textura y calidad, los ingredientes muy bien sazonados y cocinados. Probamos de tres tipos: A Caballo, San Francisco, el Griego. El jugo de guanábana con buena medida de azúcar y con sabor a fruta natural. El café con unos pasteles de zanahoria y guayaba dieron un final feliz a este opíparo desayuno.
