Muy buen restaurante con excelente ambiente, del cual tiene dos, uno cerrado y otro al aire libre viendo al mar. La atención nos pareció excelente, lo único malo fue que estábamos en la parte de adentro y había mucho ruido de la licuadora y picadera de hielo y pues molestaba en cierto tiempo. De entradas pedimos croquetas de jamón ibérico, huevos rotos y papas bravas, excelente todo!! De plato fuerte fue: Solomillo en salsa con champiñones, paella (es para dos personas) pulpo, entrecot y salmón, todos estos platos estaban buenísimos! Full recomendado este lugar.




