Es uno de los restaurantes a los que más acudo, cuando deseo degustar una buena comida italiana, en un ambiente tranquilo y reposado. La atención es buena, la cantidad de estacionamiento disponible, su ubicación y la ubicación de las mesas inmejorable. Ya la decoración acusa recibo y necesita actualización. Sin embargo, la comida es de buena calidad y muy buen precio. Nos llama la atención el fetuccine carboranara, la corvina a lo macho, el tetraccini que es delicioso, la lasaña gratinada, el pulpo muy bueno, el espaguetti al cartucho, las arañitas de entrada. Todo de muy buena calidad y a un precio muy razonable. Lo que no me gusta son las serenatas de los días sábado. En materia de postres, y aunque lo encuentro un poco caro para las porciones que sirven, no puedes equivocarte con el dulce de limón. Es un espectáculo.
