Es un local para desajunos y almuerzos de lujo, pero ni siquiera tienen un baño propio y uno tiene que pagar para usar el del mall hasta para lavarse las manos antes de comer. La comida no me pareció nada de especial por el precio que tiene, el servicio es lento aun que si habían pocos clientes (y entendí porqué eran pocos). Pedí algo de pan adicional para acompañar mi almuerzo y hasta eso tuve que pagarlo a parte (algo que no he visto en ningún otro restaurante...). No volveré más.

