Visite la sucursal de obarrio y me percate que los precios de la comida incluso los postres han subido mucho, no obstante, la comida estuvo buena al igual que la atención. Decidí evaluar este restaurante porque mientras estuve allí salio el administrador (me pareció que era un español) que se encontraba en la caja a gritarles a unos clientes sentados detrás de mi porque había empezado a lloviznar y estos abrieron un paragua para cubrir a su hija. De muy mal gusto este espectáculo que se acompaño incluso de palabras obsenas. Regresaría por los postres y los batidos a otra sucursal, la comida no es del otro mundo.
