Desde que entramos al restaurante, nos trataron divino. La experiencia no hubiera sido la misma sin el amable servicio, en especial de Angelo que nos deleitó cada plato en el menú ayudándonos a escoger las mejores opciones según nuestros gustos personales. El short rib es un sueño, y el tartar de lata espectacular. Juegan con los ingredientes y los sabores de una manera muy única que le da el toque perfecto a cada plato. Súper recomendado y mas si quieren quedar bien con las visitas, se llevarán el mejor sabor.




